Desde hace más de dos décadas, Rosario Hermano acompaña el caminar de Amerindia, red continental de comunidades, teólogos, agentes pastorales y movimientos que apuestan por una Iglesia pobre y liberadora. Profesora de Ética en la Universidad Católica del Uruguay y secretaria ejecutiva de Amerindia, Rosario es una de las voces sobresalientes en la organización del IV Congreso Continental de Teología, que se celebrará en octubre en Lima, Perú, bajo el lema “Horizontes de liberación: tejiendo esperanzas desde abajo”.

Rosario compartió las motivaciones que impulsan este evento, su estructura organizativa, los homenajes previstos y las expectativas de transformación pastoral que lo animan.

Nuevo soplo para la teología desde el sur

Rosario recordó que este congreso retoma el impulso generado en el III Congreso Continental de Teología de 2018, celebrado en conmemoración de los 50 años de Medellín: “Ese evento significó un esperanzador impulso para la teología del continente”. Citando el mensaje final de entonces: “El congreso ha sido un soplo que ha reencendido la llama de esta teología que quiere ser fuego que encienda otros fuegos en la Iglesia y la sociedad”.

Previsto inicialmente para 2021, el congreso debió postergarse a raíz de la pandemia. Tras un tiempo de reconstrucción comunitaria, Rosario resalta que el evento de este año quiere “proyectar el futuro de la teología latinoamericana desde la fuerza transformadora de los pequeños”, a través de un diálogo intergeneracional que anime la vida, la fe y el compromiso de las comunidades y la necesaria reforma de la Iglesia.

Teología con entrañas de misericordia

El congreso propone repensar los fundamentos de la teología desde lo que Jon Sobrino llamó el intellectus misericordiae, es decir, “un pensamiento basado en la irrupción de los pobres en un mundo sufriente”. Rosario cita también a Ignacio Ellacuría: “Se debe interpretar los signos que nos permiten entender lo que ocurre e influir en los acontecimientos para hacer que la historia vaya no hacia una catástrofe, sino hacia una utopía en términos civiles, hacia el Reino de Dios en términos teológicos”.

Esta mirada responde a una convicción: la esperanza nace desde abajo, en los espacios donde la vida lucha y resiste. De ahí que el lema del congreso se proponga “tejer esperanzas” con muchos hilos y texturas, provenientes de diversas comunidades, generaciones, tradiciones y luchas.

Convocatoria plural

El Congreso está dirigido tanto a teólogos y teólogas profesionales como a comunidades cristianas, laicos, religiosos y agentes pastorales. “Sentimos que tenemos necesidad de actualización teológica permanente, tanto para quienes hacen teología sistemática como para quienes están insertos en trabajo de base en zonas socioeconómicas deprimidas”, señaló Rosario.

Al hablar del perfil de los participantes, recuerda que el objetivo es “enriquecer y motivar la práctica de los cristianos en su horizonte inmediato y en su participación en las respectivas iglesias locales”, iluminados por el Concilio Vaticano II y el proceso del Sínodo de la Sinodalidad.

La imagen y la canción del congreso remiten a un telar colectivo: “Queremos admirar la belleza del tejido, respetar el telar y comprender que cada tejido que se hace en nuestras comunidades y realidades es un hilo que aporta esperanza, justicia, ternura a un caminar desde abajo amado por el Dios de la Vida”.

Cada día del evento comenzará y terminará con la intención de “encontrar cómo vamos avanzando en ese tejido durante el Congreso”.

Hasta el momento, ya hay cerca de 100 personas inscritas de diversos países: Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Ecuador, Colombia, México, Guatemala, República Dominicana, Panamá, Bolivia, El Salvador, Costa Rica, Estados Unidos y Perú. El número seguirá creciendo. Además, la metodología del encuentro priorizará la escucha, buscando “conocer, analizar y potencializar las distintas fuerzas, energías y estrategias de resistencia que ya existen en el continente y que nacen desde abajo”.

Homenaje a Gustavo Gutiérrez

Uno de los momentos más sentidos del Congreso será el homenaje al padre Gustavo Gutiérrez, a un año de su pascua. “Queremos celebrar su vida y obra con un pequeño homenaje el día jueves en la noche”, confirmó Rosario.

El tributo se inscribe en una memoria más amplia: “La Iglesia latinoamericana ha visto surgir en su seno una nueva manera de ser Pueblo de Dios abierta al mundo (Concilio Vaticano II) y desde la opción por los pobres (Medellín)”.

Ese camino ha estado marcado por la lectura comunitaria de la Biblia, las comunidades eclesiales de base, el compromiso social de laicos y laicas, y el testimonio de mártires. En ese marco, Gutiérrez es reconocido como uno de los pilares fundamentales de la teología latinoamericana. Rosario recuerda la pregunta que él dejó como legado: “¿Dónde dormirán los pobres?”, y agrega: “Por todo lo que nos enseñó y por todo lo que nos impulsa a transformar el mundo de la pobreza amando, al mismo tiempo, a los pobres”.

Animar el quehacer teológico liberador

De cara al evento, Rosario Hermano comparte con esperanza las expectativas: “Sentimos que necesitamos ‘esperanzar’ y sentipensar juntos como comunidad teológica latinoamericana”. El objetivo es el de animar el quehacer teológico liberador en nuestro tiempo, como herramienta para organizar y sostener la esperanza.

A través de una metodología participativa, el congreso tiene el propósito de aunar criterios y orientar el trabajo teológico y pastoral en el continente. Se espera también fortalecer las estrategias de resistencia que ya existen en los procesos populares y potenciar nuevas formas metodológicas que favorezcan el diálogo entre generaciones, pueblos originarios, tradiciones diversas y nuevas búsquedas.

El IV Congreso Continental de Teología será un espacio de comunión, discernimiento y misión, en la línea de una Iglesia sinodal y encarnada. Como dice Rosario, “cada hilo aporta esperanza”. Y en Lima, este octubre, esos hilos seguirán tejiendo el manto de una Iglesia que camina con y desde los pobres, animada por el Espíritu del Dios de la Vida.

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